Paulo César Henríquez, el jugador número 6 del CDV

(Foto: Diario Austral Valdivia)
 
Paulo César Henríquez Salazar es, sin dudas, uno de los mayores símbolos del deporte de las cestas en la ciudad de los ríos de las últimas dos décadas. Si hubiera un salón de la fama del baloncesto local, su figura indiscutidamente ocuparía un lugar de privilegio. Ya en 1997 y con apenas 22 años, el DT albirrojo de la época, Jorge Luis Álvarez, le entregó la confianza y la responsabilidad de ser el capitán del Deportivo Valdivia, encabezando a un joven grupo de jugadores. En 2001 fue pieza clave en el plantel que consiguió el primero y hasta ahora único título de campeón para Valdivia en el básquetbol profesional chileno. Un año más tarde, casi con el mismo plantel y algunos muy buenos refuerzos, rozaron la cima continental, cuando terminaron vicecampeones del Sudamericano de Clubes Campeones, disputado en el Coliseo. Por eso y por mucho más, es voz más que autorizada para analizar el gran momento actual del quinteto albirrojo. 
 
El escolta de la Población Perú defendió con talento y garra la camiseta número 6 del CDV hasta 2008, año que terminó de la peor manera, con un accidente en Niebla que por poco le costó la vida y que a la postre lo alejó definitivamente de los parquets. Le costó volver al Coliseo, primero por la larga etapa que estuvo hospitalizado y en rehabilitación. Y principalmente por diferencias con los que llevan adelante al CDV. Pero volvió y hoy en día es común verlo en la Catedral del básquetbol chileno, ahora como un espectador, como un hincha más. 
 
Paulo, el hincha
"He ido a casi todos los partidos desde que partió la temporada. Y en la antesala de esta finalísima, estoy nervioso, muy nervioso. Nunca me había sentido tan mal en un partido de básquetbol como en el último, que el equipo ganó en Concepción. Cuando jugaba sentía nervios, pero nunca tanto como el otro día. Ni cuando voy al Coliseo a ver partidos apretados. Fue distinto verlo por TV. Casi me bajó la presión", señala de entrada. 
 
Sobre la actual campaña del equipo de Manu Córdoba, Henríquez reparte elogios. "Llegar a un final después de seis años sin buenos resultados es muy bueno. Creo que lo están haciendo super bien, para ser el primer año de este equipo que se armó. Han llegado a una final, algo inesperado a principios de la temporada. Se fueron ajustando las piezas con el correr de los partidos y lograron el juego que los tiene disputando el título", argumenta. 
 
Al centro, Paulo Henríquez toma su medalla de campeón de la Dimayor 2001, hasta ahora el único título de liga del CDV en toda suhistoria. Él y sus compañeros de ese inolvidable equipo, siguen la actual campaña con atención y hacen fuerzas para bajar la segunda estrella.
 
Orgullo por el brillo de compañeros
Respecto a los héroes de la actual campaña, Paulo se detiene en los que conoció como compañeros, más que en las figuras: "Los veo bien a todos. Claus (Prützmann) y Pepe (Del Solar) han hecho de manera extraordinaria el trabajo sucio, algo que no muchos notan, pero que es importantísimo. Christopher (Altaner) ha estado super certero convirtiendo triples, está siendo un factor importante que viene desde la banca. Esto último es determinante, porque muchas veces nuestra suplencia no aportaba tantos puntos, pero con lo que hacen ellos ese aporte se ha incrementado mucho".  
 
"Estoy muy contento por ellos, especialente por Claus, que disputa su tercera final. Ojalá logren este campeonato que tanto hemos esperado. Yo lo he esperado durante toda mi vida, porque nunca salí campeón como hincha. Sí lo hice como jugador, pero esa final de 1989 (caída ante Ancud) la vi cuando yo era chico y perdimos. En 2009 no pude estar en la final (que el CDV perdió con Liceo Mixto), pues estaba en la clínica en Santiago (tras el accidente que sufrió a fines de 2008) y ese era mi equipo, porque eran todos mis compañeros de la temporada anterior, que fue la última que jugué. Entonces estaba mucho más expectante, ahora es un poco más lejano, pero se sufre igual y me pone contento que los chicos estén jugando a tan alto nivel", complementa el ex escolta albirrojo. 
 
Los campeones de 2001 entregan su bendición y apoyo
Y no es el único de esa generación dorada, campeona en 2001, que sigue con atención lo que realiza el actual plantel valdiviano. "Con Víctor Zamora hemos comentado algunas cosas por Facebook. Ahora estuvimos con Pancho (Zepeda) analizando todo lo que puede significar para la ciudad lograr el campeonato, recordando lo que vivimos nosotros en 2001 y verano de 2002, también lo que puede pasar este domingo. Sé que varios han mandado mensajes y buenos deseos, para que Valdivia sea campeón. Todos estamos contentos. Ojalá que el club se instale de nuevo en lo más alto del básquetbol chileno, que la ciudad se reencante con el básquetbol y que no pase lo de 2001, cuando no se hicieron bien las cosas tras ese título que logramos nosotros", señala con una mezcla de esperanza y de crítica.
 
De su presente, cuenta que "estoy super bien, pasando por una etapa de integración completa. El verano pasado me operaron y estuve seis meses en cama. Ahora me estoy recuperando y haciendo ejercicios con el kinesiólogo. Y estamos en una campaña para comprar una silla que hace la transferencia desde mi silla de ruedas a la cama o al auto y viceversa, el BodyUp. Además en marzo retomo los estudios, en tercer año de sicología, y también las charlas". 
 
Ahí estará hoy domingo, en su silla, en el Coliseo que lo vio alzarse como una gran figura del básquetbol valdiviano. Que lo vio ser campeón. Y como todos los albirrojos de corazón, Paulo César Henríquez espera que hoy los nervios no lo comsuman y que la noche termine con el CDV dando la vuelta olímpica. Tal como la que él dió en Puerto Montt, en una inolvidable jornada, hace ya 15 años. Llegó el momento de repetirla.
 
Este año, Paulo retomará sus estudios de Sicología, también las charlas motivacionales y testimoniales que ha brindado en el último tiempo, contando su experiencia de garra y superación. (Foto: www.uach.cl)
 
Diego Sáez - CDVweb

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